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Gotorlekua

octubre 3, 2023
La Real Sociedad derrotó por 3-0 al Athletic en el primer derbi vasco de la temporada. El conjunto de Imanol Alguacil tiró de calidad y de entereza en su estadio para convertirlo en su fortín, su fortaleza, su gotorlekua, y doblegar a unos ‘leones’ que pudieron haberse metido en el partido con un par de intentonas de Iñaki Williams. Él y Nico fueron los principales animadores del grupo de Ernesto Valverde ante unos ‘txuri-urdines’ más corales.

Fin
Jornada 8

Real Sociedad

30
Athletic

Athletic
30 SEP 2023

La Real Sociedad está armando su propio gotorlekua, su propio fortín, en este inicio de temporada. En la octava jornada del campeonato, ganó con solvencia el derbi vasco ante el Athletic. Había mucha expectación por un partido que, lejos de la tensión de los duelos territoriales de otras lindes de la geografía española, suele ofrecer imágenes de concordia y respeto entre las aficiones. Sintonía en las gradas, diferencias en el campo. Los de Imanol Iguacil vencieron por 3-0 y se pusieron cuartos en la tabla.

Quizás el marcador sea demasiado duro para los de Ernesto Valverde, que encontraron su gran debe en un par de intentonas que, de haber transformado Iñaki Williams, habrían metido al equipo en el partido. En ambas ocasiones, el delantero, enrolado en la banda derecha, conectó con su hermano Nico, el principal animador de los ‘leones’ por la izquierda. Las tuvo justo después de los goles de los locales, primero quedándose a centímetros de un centro medido y, después, con un tiro raso aprovechando una mala intercepción de Mikel Merino que llevó la pelota a la línea de fondo.

Guruzeta, la principal baza de la expedición de San Mamés para capitalizar los ataques de los suyos, no terminó de funcionar por la oposición de Le Normand y Zubeldia. El delantero dispuso de alguna que otra oportunidad de remate, pero, entre que estas no llegaban a buen puerto y que le taponaban, no pudo contribuir a una actuación tan coral como la de los ‘txuri-urdines’, que vieron protagonismo en Kubo, Sadiq, Barrenetxea, Brais Méndez, Mikel Merino y Zubimendi, es decir, en todos los destinados a romper la zaga visitante.

Por esto mismo, puede que el resultado no sea tan severo: la Real Sociedad hizo méritos para lograrlo. Soportó las acometidas del Athletic, que fueron menos, y se encomendó a Álex Remiro ante las mejores. El ejemplo más claro, un disparo a palo cruzado de Iker Muniain en una jugada en la que Iñaki Williams se vistió de asistente y que quedó en nada porque el portero alargó el pie derecho de forma antológica para malbaratar el chut.

El gesto del guardameta fue de calidad bajo palos y, cerca de los contrarios, también se notó el amplio repertorio del vestuario de San Sebastián. Quizás eso marcó la diferencia entre los dos bandos de un encuentro entretenido y con alternativas. Nada de periodos largos de posesión inefectiva o de tener que esperar un buen rato a que las piernas entraran en calor. El derbi vasco estuvo a la altura de las expectativas y ofreció diversión y ocasiones hasta cuando ya estaba sentenciado para los de casa.

Aludiendo a ese extra de lujo en las botas blanquiazules, el primer gol nació de un centro envenenado de Brais Méndez y de un error de Ander Herrera. El ’21’ llegó tarde a una entrada a Mikel Merino y vio la tarjeta amarilla por una falta que es justamente la que utilizó el ’23’ para poner un envío tenso, con efecto, de los que odian los porteros porque obligan a dar dos pasos adelante y uno atrás. El petróleo, eso sí, no lo extrajo un delantero, sino Le Normand, que cazó, de volea, un rebote entre Yeray y Yuri para abrir la lata.

En la segunda diana, volvió a emerger ese punto más de decoro en el manejo de la pelota por parte de la Real para ampliar distancias. Al poco de arrancar la segunda mitad, un balón en largo fue a parar a una ‘peinadita’ de Barrenetxea para Brais Méndez, que se había abierto en la banda izquierda. Desde ahí, dispuso un cuero en largo que Sadiq no acertó a controlar y que Kubo, plácido, definió solo ante Unai en una acción parecida a la que obró ante el Girona en la jornada inaugural.

Que Sadiq apareciera en el 2-0 y también en alguna que otra intentona previa reforzó su figura después de unos compases iniciales en los que no había estado acertado. La afición señaló con sorpresa su presencia en el once inicial. Imanol quería darle confianza y galones, soportó el arreón del cara a cara con Dani Vivian, tuvo algún tropiezo, pero también aciertos, y vivió un día que puede darle mucho en su etapa en San Sebastián.

Una buena carta en la que fijarse de la baraja de la plantilla es Mikel Oyarzabal, el encargado de sellar la victoria habiendo entrado desde el banquillo. Líder con el ejemplo, se desmarcó a la espalda de un Athletic que había avanzado en busca del recorte en el luminoso y recibió un balón raso de Zubimendi, el centrocampista que faltaba por obrar alguna jugada así de importante, regateó a Unai Simón y levantó a los cerca de 40.000 espectadores. Son los guardianes de su gotorlekua.